PARA EL QUERIDO/A LECTOR/A:

"Donde hay educación no hay distinción de clases".

1 de marzo de 2012

RECORDAR

Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
¿Cuándo fue el primer abrazo rodeando mi cuello?
      Quisiera recordar.
      Desearía recordar.
Para regresar en el Tiempo besándote con descaro
Y así decirte que ya te amo.
Qué te amo.

¿Cuándo fue la primera mirada cómplice?
Ciertamente, quisiera recordar.
       Desearía recordarla.
Pues se desvanecía el límite sobre la Realidad,
Mientras nuestros ojos conformaban uno mismo sin Tiempo,
En que las pupilas reflejaban los anhelos de dos amantes
Ignorantes de un Destino que los uniría,
Ahora.

¿Cuándo construimos incondicionales nuestro Mundo?
       Lo recuerdo.
Ya que nada más existía,
Solo nuestras palabras tentando al beso,
Provocando al abrazo íntimo,
Deseando estar solos entre versos de caricias,
Y de historias por nacer.
En que reafirmo que te amo.

¿Cuándo comenzamos a caminar juntos?
       No lo sé.
Pero las historias me siguen devolviendo a ti.
Las pasadas y las por venir,
Regresando como un péndulo que traza nuestro camino,
Juntos.
Pues yo solo quiero caminar contigo.
Para así decirte que te amo.
Y así gritar que te amaré.
Por cuanto en ti vivo,
Por cuanto en ti existiré.
Mauricio González
Imagen: Amantes de Arlen.

26 de febrero de 2012

DESPERTAR


Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
Amanece.
Anochece.
No lo sé.
Quizás te observo desde mi sueño.
O bien yo duermo tranquilo junto a ti.
Intentando descifrar mi suerte en tus enormes ojos.
Tal vez, despierto abrazado a tu cintura.
Mientras una sonrisa revela, minuciosa, breve,
La indescriptible sensación de amarte.
En mis pensamientos,
En mis sueños,
En mis versos,
No sé.

Amanece.
Anochece.
¿Escribo?
Ya no sé si estoy despierto o aún duermo.
Puesto que es Realidad y Ensueño a la vez.
Es el besarte en la intimidad.
Es el conversar, bromear, dormir…
El Hacer el amor en nuestras miradas.
Somos en verdad como viejos amantes,
Después de todo,
El Tiempo no es más que una convención.

Anochece.
Amanece.
Da igual.
No hay máscaras entre nosotros.
Solo tú y yo en una hendedura de infinita intimidad,
Que me niego a perder en el olvido de la rutina.
Y así en mi sueño,
Y así en mi despertar,
Comprendo que he de amarte,
Incluso si tú ya no lo hicieras.
Ya que mi Destino en ti al fin me vino a terminar.

Sin Tiempo.
Sin Espacio.
El anochecer no importa.
La mañana da igual.
Yo te amo,
Y acerca de ello no puedo dejar de recitar.
Mauricio González
Imagen: Mujer ante el ocaso de Caspar David Friedrich. http://aprendersociales.blogspot.com/2007/04/la-pintura-romntica.html

VIGILIA

Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
¿Estoy despierto?
Recuerdo haber escalado las montañas,
Imagino que caminé por senderos de otra época,
Descubriéndome a través del hálito de generaciones
Deslumbrado por la belleza de un Pasado y un Presente,
Conjugados entre edificios y paseos de peatón.
Y todo junto a ti.

¿Aún duermo?
La vigilia se me confunde insistente con el dormir.
Estuve entre templos de piedra, madera y oro,
La Cordillera nos arrulló entre sus faldas.
Y tú estuviste ahí, lo recuerdo,
Conmigo.

¿Fue un sueño?
Recuerdo tu abrazo cuando caía entre pesadillas
Ahogado en el sudor y lágrimas que te arrebataban lejos.
Yo no entendía el porqué te ibas,
Pero sí cómo mi corazón se dividía sin ti.
Entonces sentí tus brazos acurrucando mi Alma,
Tu amor,
Y ya no supe si moría o solo era feliz.

Estás ahí.
Estuviste ahí.
Y te amo.
Lo sé, porque mis antiguas heridas parecen seguir cerrando.
Por lo que no quiero despertar si aún sueño.
Ni saber si ya lo estoy.
Solo quiero amarte
Y, por ello, nunca hacerte sufrir.
 Mauricio González
Imagen: Mujer ante el Espejo de René Magritte. http://lavidaenbeso.blogspot.com/2011_03_01_archive.html.

ALMA

Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
Nunca me preocupé de tener un Alma;
Sinceramente, nunca pensé tener una.
Pero ahora,
Solo quiero secuestrar la tuya.

Me imagino en ella, aquí entre las montañas,
Pues la reconozco límpida cuando me amas,
Prestándome por un instante ese brillo hermoso,
Que la gente incauta confunde como mío.
Confunde, ya que mi luz nace desde Ella,
Como un espejo que te refleja desde mí.

¿Por qué quiero tu encantadora Alma?
Porque aun cuando yo no tenga una,
Siento el calor que solo nace desde Ella.
Por lo que me conmueve estar junto a ti.

Por ello quiero estar dentro de Ella,
Purificarme en ese brillo para vivir solo en Ti
Y saberlo, indudable,
Al encontrarme entre coquetos juegos contigo
Sin duda.

Ahora te observo dormir,
¿Sabrás que mi cuerpo vacío ha encontrado Paz
En el cálido sentimiento que nace desde Ella?
Por eso quiero tu Alma,
Amarla sin tapujos ni mentiras,
Amarte como si yo ya fuera parte de Ella.
Mauricio González
Imagen: Anticipation of night's shelter de Vladimir Kush. http://entreletrasurbanas.blogspot.com/2011/11/dejarnos-por-wilma-cardenas.html.

SUFRIMIENTO


Sufrí.
Lo entiendo cuando ahora me interrumpo en el ensueño,
Ahora que la mirada se me extravía vehemente hacia delante
            Y ya no hay freno,
Solo pasos correteando rápidos por mis pensamientos,
En un agitado instante
De repentino y genuino despertar.

Sufrí.
Ahora lo entiendo, lo comprendo,
Pero no mientras me carcomía en una zanja de fanáticos torbellinos.
Aunque también lo supe cuando me reconocí,
            Sin ninguna duda,
En un pozo seco de lágrimas tan inútil como sonaba.
Lo sé ahora,
Frente a una solitaria mueca burlándose en mi espejo;
Y lo sé entonces al preguntarme:
“¿Por qué me inventé en una improvisada e inexistente memoria?”
Creyendo en razones supuestas de capítulos de intenso proclamar,
                    Argumentos de autores iluminados por teorías
Dispuestos a hacerme caminar indiferentes ante mi muerte
Sin comprender el hambre y pensar de la gente.

Sufrí.
Dispuesto a no amar por pecados que no nombro
Que solo perpetuarían una herida que aún no acaba de cerrar.
Incluso cuando pensaba en morir.
Escuchando ideas que ocultaban mi enojo entre los puños,
Dañando como un ciego con bastón a quienes realmente deseaba ayudar.

Sufrí.
Egoísta en mi intelecto de biblioteca y en la práctica agresiva
     Como quien ingenuamente se cree con la Verdad.
Y bauticé mi crimen como falsas baratijas de aparente Justicia
De definitiva Solidaridad.

Sufrí,
Por no aceptar que mi Corazón aún latía cuando me negaba a cambiar.
Mintiendo a quienes amo,
Dibujando tranquilidades en mi rostro
En tanto mi cuerpo seguía avanzando para “matar”,
Motivado por el odio contra quien propusiera otra “Verdad”.

¡Pero ya no!
Pues al fin, finalmente,
Se ha desvanecido el sueño tormentoso de un ancla atada en mi garganta.
Aun cuando parecía imposible el continuar sin dogma
El dejar atrás el peso metálico y el óxido malsano.
Pero camino de nuevo con mis propios pasos.
Y lo sé porque mis piernas anticipan la gloriosa incertidumbre de avanzar
Sonrío,
              Ahora sonrío.
Y ya no estoy solo.
Pues la amo.
Mauricio González
Imagen: Melancolía de Bergen Munch. http://foroalfa.org/articulos/el-imaginario-encriptado

7 de febrero de 2012

ANTES-AHORA


Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)

“¿Puedo confesarte mi amor en estos poco versos?”
Pensaba, desde lejos, imaginándote.
Creándote temeroso y clandestino en un poema;
Tal vez, en un breve cuento de Estación:
Tú estabas sentada frente a mí.
Dos miradas, dos cafés; quizás un té;
Unas cuantas medias lunas
Y las horas sonrientes viéndonos sonrojar.
Parecía que nos amábamos en ese ensueño.

“¿Pero por qué te imaginaba en esos versos,
En ese cuento de Estación?”
Luego me preguntaba, recordando,
Allí, imaginándonos una y otra vez,
Antes que lo supiéramos,
Antes que siquiera dijéramos “Amor”.

“¿Te amaba antes de saberlo?”, me interrogaba.
Ahora reconozco certero que así te soñaba,
Que sí te amaba antes de saberlo.
En poemas, en cuentos,
Anhelaba tus enormes ojos descubriéndome al amanecer,
Cubierta de ese dulce rubor que dibuja tus labios
Viéndome sin máscara ni antifaz sonreír,
Pidiéndote un último beso antes de empezar a extrañar.
Y también tranquilizaba allí los celos de verte junto a él;
Pues descubríame nebuloso, entrampado,
En burdas historias de tonto enamorado,
Mientras me prohibía decir que te amo.

Sin embargo, de pronto, nos soñamos despiertos.
Nos encontramos entre luminosas noches,
Entre sueños de breves e incansables treguas,
En un diálogo de dos bocas antes extraviadas.
Renunciado a aquello llamado Soledad.
Fue cuando ambos sonreímos,
Cuando temblamos, delirantes,
Para después, simplemente, volver a hacer el amor.
Mauricio González
Imagen: Amantes 110 de Nicoletta Tomas Carabia. http://bletisadas.blogspot.com/2009_08_01_archive.html

INTENTO


Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)

Aquí retorno a mi hambriento esbozo de Palabras,
Verdaderas y sentidas voces,
Atizadas sobre un insignificante papel.
Verbos matizados por un intento de captura de tu esencia,
De lo real,
En una trampa de unos cuantos versos inacabados,
Que no alcanzan siquiera a expresarse de lo imposible,
De lo auténtico,
De ti.
Son mínimos bosquejos surgiendo en mi cabeza,
Irrumpiendo sin orden.
Hijos de la sangre que increíble hierve en mi pecho,
Desde mi alma,
Solo cuando pienso en ti.
Son emociones que encerradas subsisten bajo estas vagas letras,
Sin poder salir,
Sin poder abrazarte en un poema,
Esperando, simplemente, por tu real abrazo.
Son férreas cárceles que no logran expresar mi amor,
Mi Corazón en ti,
Ya que las palabras nunca alcanzan,
Y el esbozo padece el hambre por lo innombrable,
Por lo eterno,
Por ti conmoviendo mi espíritu al decir que me amas.
Así se destilan las palabras fuera en un níveo intento,
Por conquistarlas, como si fueran parte de un beso de Ternura,
De sentidas miradas,
En que solo deseo tu felicidad.
Sí, como aquella noche tras la que solo quedamos los dos,
Amándonos bajo una Luna silente.
Pero mi poema no alcanza,
Y tú me perdonas pese a ello,
Pues sabes que en verdad te amo.
Mauricio González
Imagen: El primer amor de Raúl Castreño. http://cuadros.cool-arts.com/Surrealismo/El-primer-amor::6552.html 

2 de febrero de 2012

POEMA

Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
¿Qué es un poema?, me preguntaste.
Un poema es un regalo de iniciación.
Uno en que admito, con cierta ternura de huérfano,
Que siempre quiero estar contigo.

Un poema es también una promesa.
Una en que comprendo que amar no es cuestión de tiempos,
Sino más bien la capacidad de remecernos por las emociones,
Y lo sé,
Porque constante te he buscado en mi renaciente recuerdo,
Conmoviéndome cuando al fin te encuentro.
Y lo sé,
Porque inevitablemente te he amado,
Ya que te necesito para poder existir en ti.

Tal vez, 
Un poema brota desde la certeza de sentirse amado;
Convirtiéndose, por cierto, en el fracaso vital de todo poeta.
Ya que, concluimos que todo poema es limitado,
Sucinto y, ciertamente, traidor con lo que profesamos.
Por ello, en un poema, aceptamos, con cada verso,
La debilidad insoportable del poeta lejos de tus brazos;
Porque consentimos el no poder decirlo todo en un verso,
Pues el diccionario es escaso frente a lo que sentimos.
Entonces te escribo,
Resignándome a la imposibilidad de retenerte entre mis palabras.

Pero aun así te recito un poema.
Por cuanto un poema será siempre mi regalo de iniciación,
Uno en que aceptaré, con cierta ternura de huérfano,
Que estaré, más allá de cualquier verso, contigo.
Mauricio González
Imagen: Interior de una rosa de Roberto Matta. http://batalladepapel.blogspot.com/2010/03/mis-poemas-soy.html

29 de enero de 2012

AMANTES

Para Arlen
(un paréntesis en las publicaciones de mis estudiantes)
Se resguarda la Luna evidente bajo un hábito de oscuridad:
Está muy celosa, aún en la plena vorágine del fin de un día.
En cambio, la Noche se estremece con involuntaria decisión;
Pues observa a dos cuerpos que en Ella ya reconocen su calor.

La Luna, en sus celos, acusa a la Noche de lujurioso corazón;
Luego se oculta entre la suspicaz niebla, llamando al frío Sur.
Pero la Tierra también protege a los amantes contra la agresión,
Cuando blasfema le grita al Cielo: “¡Entiende, esto sí es Amor!”

Sobre un rojizo lecho blanco, un nosotros crea su nocturna canción.
Cobijados en esta fábula, agradecen a la Noche que los resguardó.
Son horas de alborotados grillos: es una serenata de iniciación.
 
La Luna se rinde; nosotros desnudos nos observamos con atención.
Y la Noche le promete a la Tierra repetir la Historia sin condición.
Así sinceros los amantes se reencontrarán, en un sempiterno Tú y Yo.
Mauricio González 
Imagen: La encantadora de serpientes de Henri Rousseau. http://pensaipinta.blogspot.com/2010/09/henri-rousseau-1844-laval-1910-paris.html